cartas de la dictadura
«Venceréis, porque tenéis sobrada fuerza bruta. Pero no convenceréis. Para convencer hay que persuadir. Y para persuadir necesitaríais algo que os falta: razón y derecho en la lucha. Con estas elocuentes palabras respondió Miguel de Unamuno a los gritos de «¡Mueran los intelectuales!» y «¡Viva la muerte!» que profirió el general Millán Astray el 12 de octubre de 1936 en un acto en conmemoración del descubrimiento de América celebrado en el paraninfo de la Universidad de Salamanca. Faltaban más de dos años
para que llegara aquella presentida victoria y, con ella, un tiempo de silencio que resultó extraordinariamente largo. El proyecto político de Franco se sustentó en la represión, una violencia de Estado que «desempeñó una función análoga a la de la represión
estatal en la Alemania nazi o la Italia fascista», pues «aterrorizó y eliminó a todos aquellos grupos que no comulgaban con la visión de la Patria que tenían los nacionales», y «acabó con la estructura política de sus adversarios, paralizando los reflejos de la República y borrando del mapa buena parte de su base social.
Las víctimas del terror franquista impuesto tras la declaración oficial del fin de la contienda se cuentan, en efecto, por cientos de miles. Semejante «limpieza» en tiempos
de paz –la «paz» de El Caudillo– se revistió de aparente legalidad con la promulgación
de unas leyes que resultaron tan perversas en su concepción como lo fue su aplicación
cotidianaTP.
La denominada «justicia de Franco» careció de las más elementales
garantías procesales e incurrió en todo tipo de abusos, de errores y de arbitrariedades.
En esas dramáticas circunstancias, es comprensible que al producirse una detención, y
sobre todo «en cuanto se imponía una pena de muerte, se [desatara] una campaña de
gestiones desesperadas de los familiares, capaces de revolver Roma con Santiago para
salvar a los suyos, cosa que pocas veces conseguían, entre otras razones porque sólo
una pequeña minoría conocía a personas influyentes que pudieran y quisieran interceder
por ellos.
Esta carta de reclamo y repudio hacia los golpes nefastos, que son llevados a cabo por tan solo poseer el poder de la fuerza bruta, sin dejar ninguna duda que son animales sin razon de ser ni razonamiento. Esta carta me parecio interesante ya que gobernantes ilicitos como fueron los militares hubo lamentablemente en todos los paises, Y la española encabezada por Franco fue una de las mas crueles en la historia de la humanidad, pero creo que obvio resaltar que lo unico que no nos pueden sacar es el ser libres en pensamiento. Podran atarme de manos y pies pero nunca podran detenerme, podran asesinarme pero nunca acabarme. Frase de LC

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