Nada más horrible
Una tarde de invierno, me levanto de la siesta con muchas ganas de tomar un café con leche, bien calentito. Al ir a buscar azúcar me doy cuenta, que la azucarera estaba vacía. Le pregunto a mi mamá donde está el azúcar y me responde que esta en una cajita del mueble de la cocina voy a encontrar sobrecitos de azúcar traídos de una confitería. Sin mirar agarro un sobre, lo abro y lo echo en la taza. Con muchas ganas tomo un sorbo muy grande... ¡nunca probé algo tan desagradable!, lo escupí y me fui corriendo a 100 Km/hs hacia el baño con ganas de vomitar. ¿qué sucedió? había confundido un sobrecito de sal con un de azúcar.

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